POLITICAS


TRASPASO PRESIDENCIAL

Sin transición ni entrega del mando en la Rosada, son las rebuscadas condiciones del kirchnerista Alberto Fernández para asumir la presidencia de la República



Fecha: 20/11/2019   11:53

    Que problema mental que tienen algunos políticos y no es casualidad que vengan de la mano de ese nuevo título acuñado desde el poder: “el kirchnerismo”, siempre amigo de “los relatos” y no de las cuestiones filosóficas, doctrinarias y democráticas




Ganaron las elecciones sin cuestionamientos, cuesta tanto que el traspaso de gobierno también sea sin cuestionamientos. Pero no, el relato manda que enfrente debe haber un enemigo y ese es Macri, que rogaban no terminara el mandato y ahora se empecinan en no encontrarse con él en la Casa Rosada para recibir el “Bastón de Mando y la Banda Presidencial”, un ninguneo insoportable para un país que desde 1983 eligió vivir en democracia al grito de Nunca Más un gobierno militar y prepotente.

La Dirección de Protocolo de Balcarce 50 entregó a Macri un memo de trabajo que establecía un cronograma probable de transmisión del mando.

Ese memo, que no tendrá validez, establecía el siguiente procedimiento:

1. Fernández y Fernández de Kirchner juran ante la Asamblea Legislativa en el Congreso.

2. El presidente y la vicepresidente llegan a Balcarce 50.

3. Ceremonia de entrega del bastón y la banda presidencial en el Salón Blanco.

4. El presidente acompaña al ex presidente -opcional- hasta la explanada.

Esta es la norma, y la que siguieron los expresidentes, Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando de la Rúa, adonde se entregaron los atributos del poder -bastón y banda- en el Salón Blanco de la Casa Rosada. Pero Alberto Fernández desea ejecutar esa ceremonia institucional en la Asamblea Legislativa, como sucedió con Néstor y Cristina Fernández de Kirchner.

Cristina Fernández de Kirchner, no le quiso entregar los atributos presidenciales a Mauricio Macri, cuando ganó las elecciones en el año 2015, ni siquiera porque el escenario no era la Casa Rosada sino el Congreso de la Nación.

Baste referenciar sus palabras en el libro “Sinceramente”, para encontrar las características de soberbia y odio que anida en su pensamiento íntimo.

“Muchas veces, después del balotaje, pensé en eso que finalmente no se dio: yo, frente a la Asamblea Legislativa, entregándole los atributos presidenciales a... ¡Mauricio Macri! Lo pensaba y se me estrujaba el corazón. Es más, ya había imaginado cómo hacerlo: me sacaba la banda y, junto al bastón, los depositaba suavemente sobre el estrado de la presidencia de la Asamblea, lo saludaba y me retiraba”, recordó la ex presidenta.

Y remarcó: “Todo Cambiemos quería esa foto mía entregándole el mando a Macri porque no era cualquier otro presidente. Era Cristina, era la ‘yegua’, la soberbia, la autoritaria, la populista en un acto de rendición”.

Macri aceptará las reglas de juego que fijó Alberto Fernández, pero le quedó una sensación agridulce. No entiende por qué el presidente electo no aceptó ejecutar una transición formal y tampoco comparte su idea de recibir la banda y el bastón en la Cámara de Diputados.

En su hoja de ruta del 10 de diciembre, Alberto Fernández tiene previsto que jurará como Presidente de la Nación ante la Asamblea Legislativa, que Macri le entregará los atributos del poder y que después el ex presidente se irá del Palacio Legislativo junto a Juliana Awada. Y esa es la cuestión de fondo, Macri no ganó las elecciones en 2015 con el voto popular, Macri no fue Presidente los cuatro años, Macri no estuvo en “la Rosada”, Macri fue un usurpador de la Presidencia, por lo tanto, no podemos hacer el acto de traspaso en la Casa de Gobierno.

Más allá de la valoración de la gestión del gobierno de Cambiemos -malo, regular o bueno- que cada ciudadano realice en total libertad, debemos respetar las investiduras nacidas de la voluntad popular que se manifiestan a través del voto directo de los argentinos, tanto la de Macri como la de Fernádez, en las cuales nada tuvo que ver el Congreso, que participa en el traspaso solo en el acto formal del juramento, y que toma su verdadera envergadura democrática en la Casa Rosada cuando el Presidente saliente le coloca la Banda Presidencial y entrega el Bastón de Mando al Presidente entrante. Señor a partir de ahora UD es el que conduce la Nación.

Respetar las normas y procedimientos de la democracia desde el inicio de un mandato es la señal que la ciudadanía espera. Ello no nos hace menos revolucionarios, si se quiere catalogarse de tal.



Fuente: (periscopio)


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