TURISMO Y CULTURA


CIEN AÑOS DEL MOVIMIENTO BAUHAUS

Escuela Bauhaus: la revolución mundial del estilo nacida en la República de Weimar y cerrada por los nazis



Fecha: 12/04/2019   09:18

Su famosa estética de combinación de las bellas artes, la ingeniería y el diseño ha traspasado fronteras influyendo en todas las ramas del arte que perdura hasta hoy



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La definición del Movimiento Bauhaus parece sencilla: formada por las palabras alemanas ‘Bau’ (construcción) y ‘haus’ (casa), representa la escuela de arquitectura, diseño, artesanía y arte fundada en 1919 por Walter Gropius en Weimar (Alemania) y cerrada por las autoridades prusianas en manos del Partido Nazi catorce años después, en 1933. Sin embargo, la relevancia y la influencia que tuvo convirtieron a la abreviatura en sinónimo de revolución y de modernización radical del diseño en nuestras vidas. Convertida en estilo, la Bauhaus extiende su influencia hasta hoy en día.

El desafío adoptado por la mayoría de los movimientos culturales innovadores que han surgido a lo largo de la historia ha sido siempre “lograr una cultura del pueblo y para el pueblo”. Y también fue ese el pensamiento que apadrinó los comienzos de la Bauhaus, una escuela convertida en estilo en la que la principal intención era la simplicidad de las formas reduciendo el objeto a la mera funcionalidad.

“No es un estilo, sino una actitud”, llegó a expresar sobre la Bauhaus su creador, Walter Gropius, y es que hay momentos históricos en los que la confluencia de ideas, personas y fuerzas culturales y tecnológicas pueden transformar el mundo si se dan las condiciones adecuadas, y la Bauhaus representa uno de esos momentos y ese lugar concreto en la historia y en el mundo. La Bauhaus logró ofrecer una visión del futuro verdaderamente radical, internacional y optimista a pesar de la agitación económica y el conservadurismo cultural que existían al final de la Primera Guerra Mundial.

Cuando Gropius fue nombrado encargado de la escuela de arte en Weimar tomó la decisión de combinar la Academia de Bellas Artes con la Escuela de Artes y Oficios; unificar sus actividades y eliminar las diferencias entre artistas y artesanos. Este movimiento abarcó también el diseño de lámparas, sillas y muebles, trabajando con unas hipótesis que formaron parte de los principios ideológicos de esta escuela, basadas en la economía expresiva y en la adecuación a los medios productivos para todas las formas de diseño, es decir, una especie de maridaje entre el arte y la ingeniería.

Aparte de sus valorados cursos elementales, la Bauhaus creó talleres de alfarería, ebanistería, pintura, escultura, vidrio, tejido, teatro, metal, encuadernación, impresión… por los que tenían que pasar todos los alumnos durante su formación. De esta forma se consiguió una gran capacidad práctica en todos los que cursaban la diplomatura.

La Bauhaus sentó las bases normativas y patrones de lo que hoy conocemos como diseño industrial y gráfico. Hasta tal punto fue así que puede decirse que antes de la existencia de la Bauhaus estas dos profesiones no existían y fueron concebidas dentro de esta escuela. La Bauhaus estableció también los fundamentos académicos sobre los cuales se basó en gran medida una de las tendencias más predominantes de la nueva Arquitectura Moderna, incorporando una nueva estética que abarcó todos los ámbitos de la vida cotidiana: arquitectura, arte, diseño interior… Dada su importancia, las obras de la Bauhaus en Weimar y Dessau fueron declaradas como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996.

La República de Weimar

Alemania fue derrotada en la I Guerra Mundial, lo que condujo a la extinción de la monarquía y a una profunda crisis económica, el 9 de noviembre de 1918 se produce la caída del Imperio Alemán como consecuencia de la abdicación de Guillermo II.

Enero de 1919, se reunió en la ciudad de Weimar la Asamblea Nacional constituyente y se celebraron elecciones. Esto dio paso al inicio de la República de Weimar, que fue la primera democracia parlamentaria alemana.

Al inicio de su andadura la joven república se constituyó por una mayoría parlamentaria socialdemócrata, además de por el Partido Democrático Alemán y el de Centro. En tanto que la izquierda (comunistas y otros grupos), así como la extrema derecha (nazis) la atacaron desde posturas contrapuestas.

La dificultad que hubieron de encarar los gobiernos republicanos, especialmente bajo el mandato del presidente Ebert, fue la cuestión de las indemnizaciones que Alemania estaba obligada a pagar a los vencedores de la Gran Guerra (unos 132.000 millones de marcos-oro a pagar en 30 años).

La interrupción del pago de esas cantidades dio lugar a la invasión de la cuenca del Ruhr por un ejército franco-belga. La resistencia pasiva alentada por el gobierno alemán y la asunción de su coste por el Estado desencadenaron un proceso de hiperinflación que puso en serios aprietos la economía alemana.

Además de las indemnizaciones, ricos territorios en yacimientos minerales y muy industrializados pasaron a manos de los vencedores. Alsacia y Lorena fueron transferidas a Francia que las había perdido en 1870 tras la guerra franco-prusiana, y una parte de Prusia fue adjudicada al recién creado estado de Polonia.

Crisis económica de la posguerra (1919-1923), la inflación, la ocupación del Ruhr y los intentos comunistas de derrocar el régimen evidenciaron en el año 1923, en una situación de confusión y desorden generalizados, que las fuerzas democráticas habían quedado en minoría.

Manifestación comunista en 1927

La fragilidad de la república instituida en 1919 contribuyó a la expansión de movimientos radicales de izquierda y de derecha y facilitó sobre todo el fortalecimiento de los nazis.

A pesar de todo, la situación económica se fue normalizando gracias a la recuperación económica. También en el plano exterior Alemania, potencia derrotada, recuperó su posición de igualdad; entre otras razones gracias al Tratado de Locarno de 1925 y a su ingreso en la Sociedad de Naciones en 1926.

 

Dorados años veinte: durante una breve etapa pero fructífera la sociedad vivió una nueva eclosión. El auge de la ciencia, el arte y la cultura fue intenso pero corto.

La Bauhaus tuvo tres directores a su cargo, Walter Gropius (1919-1928), Hannes Meyer (1928-1930) y Ludwig van der Rohe (1930-1933) en las tres sedes en donde se ubicó Weimar, Dessau y Berlín, respectivamente, que marcaron cada una de sus etapas, aunque desenvolviéndose casi siempre en momentos de crisis económica, social, política.

Los nazis no dudaron calificar como arte degenerado a todo lo que tenía que ver con la Bauhaus, pese a que los diseños de líneas blancas e interiores diáfanos era lo más peligroso que se veía, así que, cuando cerraron la escuela, sus ideas y sus obras eran ya conocidas en todo el mundo y muchos de sus integrantes emigraron a Estados Unidos, donde las enseñanzas de la Bauhaus llegaron a dominar el arte y la arquitectura durante décadas, contribuyendo enormemente al desarrollo del estilo arquitectónico conocido como International Style.

 



Fuente: (periscopio)











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