INTERNACIONALES


PARA PENSAR

Por qué tendría que haber más horas de Educación Física en los colegios



Fecha: 28/03/2019   10:39

Es una de las asignaturas más relegadas del currículo escolar; Pero sus beneficios deberían suponer una razón más que suficiente para convertirse en una de las protagonistas




¿Por qué en la escuela la asignatura de Educación Física tiene tan poco peso? ¿No sería el mejor escenario para hacer ejercicio?, se preguntan en España, pero que también es procedente en Argentina.

No hablamos de preparar a nuestros hijos para la alta competición ni récords olímpicos. Mucho menos hablamos de quitarles su tiempo libre, de juego, ocio o descanso, que es sagrado. Simplemente hablamos de que, aun conociendo el poder preventivo y curativo del ejercicio, parece un sinsentido dejar la asignatura tan aparcada como está en el currículo actual.

Todos los días tenemos acceso a información sobre nuevas investigaciones que corroboran sus beneficios. De entre los más sonados, combatir el sobrepeso y la obesidad infantil, uno de los problemas que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera de los más graves del siglo. En España, cerca del 35% los padece. Un estudio del Imperial Colllege y la OMS, indica que, en el mundo, el número de niños y jóvenes de entre 5 y 19 años con obesidad se ha multiplicado por 10 en los últimos cuatro decenios. ¿Los culpables? Malos hábitos como el sedentarismo.

Víctor Arufe, docente, investigador y director de la Unidad de Investigación del Deporte Escolar, Educación Física y Psicomotricidad (UNIDEF), de la Universidad de A Coruña, nos resume bien los otros beneficios de la actividad física: “Previene enfermedades, participa en procesos del crecimiento, y, rehabilita la salud. Pero también es socializador e integrador. Durante su práctica, actúan neurotransmisores (dopamina, norepinefrina, noradrenalina y la serotonina, entre otros), que producen una sensación de calma, bienestar, felicidad y disminución de la ansiedad. Además, supone una buena herramienta para trabajar los valores, la cohesión grupal, el esfuerzo, la constancia, el respeto y el compromiso”. Sin olvidar que también favorece el rendimiento académico: “estudios en neuroeducación confirman que mejora la memoria, activa la atención y la motivación”. En definitiva, el efecto positivo de ejercitarse invade las esferas del desarrollo a nivel físico, psicológico, social, emocional, afectivo y cognitivo.

Estos beneficios parecen ser suficiente argumento a la hora de reflexionar por qué se debería tomar más en cuenta Educación Física como asignatura escolar y universitaria. La OMS recomienda que los niños se ejerciten al menos una hora al día.

“A esta asignatura solo se le da una minúscula propina de dos horas a la semana”, comenta Víctor Arufe. “El día en que las escuelas incorporen 30 minutos de actividad física cada hora y media de clase teórica, mejoraremos el rendimiento social, afectivo, emocional, cognitivo y físico de los niños”, señala.

P.G. tiene sus horas de deporte “cubiertas” porque practica extraescolares de fútbol y voleibol, pero cuenta que muchos de sus compañeros “no hacen más ejercicio que el del instituto”.

Aprender jugando

“La actividad física –continúa el experto- debe servir para que los niños se diviertan, aprendan jugando. Lo ideal sería trabajar en las etapas tempranas todas las habilidades motrices como correr, saltar, trepar, gatear, reptar, lanzar, girar… Y en etapas superiores, empezar con el trabajo de la mejora física: fuerza, velocidad, resistencia, flexibilidad, sin abandonar aspectos como autoestima, autoconocimiento, gestión emocional, motivación y el respeto a las normas y valores. El objetivo es promover lo mejor de cada niño. La Educación Física debe ser un medio motivador para que los niños practiquen deporte más allá del aula. “Si un ‘profe’ consigue que sus alumnos incorporen el deporte a su estilo de vida, se ha de dar por recompensado. Habrá conseguido aportar un ciudadano saludable a la sociedad”.

Buenas iniciativas

Pero no todo está perdido. Hay acciones que dibujan una línea esperanzadora en este sentido. La Escuela Ideo, de Madrid, por ejemplo, acaba de presentar su candidatura a la XII edición de los premios NAOS, de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), que reconocen a los programas cuyos objetivos impulsen la prevención de la obesidad y otras enfermedades derivadas, a través de la alimentación y la práctica regular de actividad física. El director del centro, Jose Canales, cuenta que el proyecto que lleva funcionando en Ideo varios años, incorpora cinco horas de Educación Física a la semana en primaria y cuatro en bachillerato. “Los procesos que se evalúan suelen ser los cognitivos y parece que el resto no importara. Pero la actividad física diaria ayuda al desarrollo personal y social más equilibrado del individuo, mejora la autoestima y la empatía con el otro y potencia el trabajo en equipo. Eso hace que la asignatura sea una propuesta atractiva y transversal del desarrollo holístico del niño”. La jornada escolar del centro en primaria es de 9 a 17, lo que facilita esta inclusión en la carga curricular. Sin embargo, en Bachillerato el horario es de 8 a 14:15 y dedican cuatro horas a la asignatura, sin perjudicar al resto de materias. “La actividad motriz –señala Canales- es una fuente inigualable de aprendizaje, una herramienta lúdica que permite gran motivación en todas las áreas”.



Fuente: (elpais.com)











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